“Habían transcurrido 16
meses muy difíciles para Dennis Blair.
Había fracasado en sus intentos por nombrar a un jefe de inteligencia en
cada una de las capitales en el extranjero.
“Blair se sentía tan frustrado
que en una ocasión dijo: ‘Yo creo que
“En mayo de 2010 Obama le había
preguntado a Jones y a otros si no era ya hora de deshacerse de Blair. Había habido muchas discusiones con la CIA
“Obama lo llamó por
teléfono y le comunicó su decisión de destituirlo
“Blair se sintió
profundamente ofendido. No estaba
enfermo
“El 21 de junio Gates le
informa a Jones sobre el artículo publicado en la revista Rolling Stones sobre McChrystal.
McChrystal decía que Jones era un ‘payaso’ que se había quedado varado
en el año 1985; que la estrategia de Obama pretendía vender una posición
invendible.
“McChrystal llamó a Biden y
reconoció que había comprometido la misión.
Se disculpó con Holbrooke y le presentó su renuncia a Gates.
“Gates le propuso a Obama
que criticara a McChrystal en los dos primeros párrafos de su declaración,
diciendo: ‘creo que el General cometió
un grave error y que su percepción es errada.’
“Obama aceptó la renuncia
de McChrystal y propuso a Petraeus para ese cargo.
“Obama se reunió con
Petraeus durante 40 minutos.
“El miércoles 23 de junio
el Presidente anunció los cambios. Reconoció la larga hoja de servicios de
McChrystal y dijo que le entristecía perder a un soldado a quien había llegado
a respetar y admirar. Agregó que
Petraeus ‘había dado un ejemplo extraordinario de servicio y patriotismo al
asumir esta difícil tarea’. Y concluyó
diciendo: ‘En mi equipo acepto el debate
“En la entrevista que Obama
sostuvo con el autor del libro
“Se le preguntó con qué
escena comenzaría él un libro o una película sobre cómo él había manejado el
problema de Afganistán, y respondió que quizás comenzaría por el año 2002
cuando se discutía el incremento de tropas en Irak. Ése había sido quizás el primer discurso
sobre política exterior que atrajo mucho la atención.
“Obama estuvo de acuerdo en
que el carácter de la guerra eran el costo
“‘Cuando llegué al cargo
había dos guerras en curso’, dijo Obama. ‘Traté de esclarecer el caos.’
“‘Sería muy fácil imaginar
una situación en la que
“Al final de la entrevista
“‘Probablemente yo sea el
primer Presidente lo suficientemente joven como para que la guerra en Vietnam
hubiese sido el centro de mi desarrollo. Tenía 13 años en 1975 cuando los
Estados Unidos se retiraron de Vietnam.’
“‘De modo que crecí sin la
carga que emanaba de las disputas sobre la guerra en Vietnam. También confiaba
en que en nuestro sistema los civiles tomaban las decisiones políticas y los
militares las acataban. No veo esto de la manera en que me parece lo ven muchas
personas que tuvieron la experiencia de Vietnam
En este párrafo final de la
conversación de Obama con Woodward, el Presidente de Estados Unidos pronuncia
palabras enigmáticas que son reveladoras: “…confiaba en que en nuestro sistema
los civiles tomaban las decisiones políticas y los militares las acataban. […]
No lo veo como una lucha entre halcones y palomas. […] Ni me intimidan los
militares ni estoy pensando que en cierto modo ellos están tratando de socavar
mi posición como Comandante en Jefe.”
Hay momentos en que la
presión de los militares es fuerte, persistente y reiterativa. Se percibe la
imagen de un presidente resistido y desafiado, como ocurría en la antigua Roma
cuando el imperio dependía ya casi únicamente del poder de las Legiones.
Pero en la época de la
antigua Roma, el planeta era totalmente desconocido en su dimensión,
características físicas y ubicación espacial. Carecían entonces de armas de
fuego; no había comercio e inversión global, bases militares, fuerzas navales y
aéreas a nivel planetario, cientos de satélites, comunicaciones instantáneas;
decenas de miles de armas nucleares, a las que se unen las radioeléctricas,
electromagnéticas y cibernéticas; fuertes rivalidades entre potencias con armas
nucleares, cuyo empleo, incluso por parte de las que menos poseen, sería
suficiente para poner fin a la vida humana; y casi siete mil millones de
personas que requieren los recursos naturales del planeta Tierra.
Es un cuadro relativamente
dramático. Por un lado Barack Obama, abogado con éxito, intelectual instruido y
de fácil palabra, y por otro, militares altamente profesionalizados, educados
durante toda su vida en el uso de la fuerza y el arte de la guerra, dotados con
armas que pueden poner fin a los seres humanos que habitan el planeta en cuestión
de horas.
¿Qué esperanza para la
humanidad puede derivarse de ese cuadro?
Recuerdo el discurso de
Bush en West Point, en el que, como
instrumento de la extrema derecha de ese país, afirmó que los oficiales debían
estar listos para atacar inmediatamente y sin previo aviso a sesenta o más
oscuros rincones del mundo.
En dos de esos oscuros
rincones, Afganistán e Irak, están empantanados los soldados de Estados Unidos,
después de ocasionar millones de víctimas.
En las reuniones del
Consejo de Seguridad Nacional con Obama se expresaba el temor a dificultades
aún más serias provenientes de un tercer país: Pakistán.
Las relaciones entre la CIA
y el jefe del “grupo árabe”, Bin Laden, se mantuvieron hasta el mismo día en que se produjo el ataque a las Torres
Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001.
¿Qué informó el Servicio de
Inteligencia de Pakistán, ISI, a la cadena norteamericana de radio y televisión
CBS? Que el día 10 de septiembre Osama Bin Laden fue sometido a diálisis del
riñón en el hospital militar de Rawalpindi en Pakistán. “Debe tenerse en cuenta
que el hospital se encuentra bajo la jurisdicción de las Fuerzas Armadas de
Pakistán, que tienen estrechos vínculos con el Pentágono… No se hizo ningún
intento de aprehender al fugitivo más conocido en Estados Unidos, luego
entonces podría ser que Bin Laden sirviera a otro propósito mejor.”
Esa información fue
publicada en el programa estelar de Dan Rather el 28 de enero de 2002, cuatro
meses y medio después del atentado terrorista con que Bush justificó su guerra
antiterrorista.
Conocer esto facilita
comprender por qué en los diálogos con Obama en la Casa Blanca se afirmara que
el problema más difícil podía proceder de Pakistán.
La persona que con más
respeto intercambió con Obama fue el general Colin Powell, que pertenece al
Partido Republicano que se opuso a su elección como Presidente de Estados
Unidos. Como se conoce, Powell pudo ser el primer Presidente negro de Estados
Unidos. Prefirió no aspirar. Más tarde Bush lo nombró Secretario de Estado. Sé
que personas allegadas se opusieron firmemente a su aspiración. Pero no poseo
suficientes elementos de juicio para opinar sobre las motivaciones de Colin
Powell.
Espero que la síntesis del
libro “Las guerras de Obama” haya sido útil a los lectores de las Reflexiones.

Fidel Castro Ruz
Octubre 14 de 2010
9 y 51 p.m.