“El 27 de noviembre Obama
invitó nuevamente a Colin Powell a su oficina para una conversación privada. El
Presidente le dijo que se estaba debatiendo entre varios puntos de vista
diferentes. Los militares se habían
unido para apoyar a McChrystal y su solicitud de 40 000 efectivos, y sus
asesores políticos estaban muy escépticos.
Él continuaba pidiendo nuevos enfoques, pero seguían dándole las mismas
opciones.
“Powell le dijo: ‘Usted no
tiene por qué aguantar eso. Usted es el Comandante
en Jefe. Esos tipos trabajan para
usted. El hecho de que adopten una posición unánime en sus
recomendaciones no significa que las mismas sean las correctas. Generales hay varios, pero existe sólo un Comandante
en Jefe.’
“Obama consideraba a Powell
un amigo.
“Un día después de Acción
de Gracias, Jones, Donilon, Emmanuel, McDonough, Lute y el coronel John Tien,
veterano de Irak, fueron a ver al Presidente en su oficina. Obama preguntó por qué se reunían de nuevo con él para tratar el
mismo tema. ‘Pensé que esto se había acabado el miércoles’, expresó.
“Donilon y Lute le
explicaron que aún había preguntas del Pentágono que no se habían respondido, y
ellos querían saber si se aceptaba un incremento del 10 por ciento a la cifra
de efectivos, con lo cual se incluiría a los facilitadores.
“El Presidente, exasperado,
dijo que no, que sólo los 30 000, y preguntó el porqué de aquella reunión
después que todos habían estado de acuerdo. Al Presidente se le dijo que aún se
estaba trabajando con los militares.
Ellos querían ahora que los 30 000 efectivos estuviesen en Afganistán en
el verano.
“Parecía que el Pentágono
estaba abriendo de nuevo cada uno de los temas. También se estaba cuestionando
la fecha de retirada de las tropas (julio de 2011). Gates prefería que fuera seis meses después
(finales de 2011).
“‘Estoy molesto’, dijo
Obama, sin alzar la voz. Parecía que
todos los temas iban a ser nuevamente discutidos, negociados o esclarecidos. Obama les dijo que estaba dispuesto a dar
marcha atrás y aceptar el envío de 10 000 asesores. Y esa sería la cifra definitiva.
“Esto era una controversia
que enfrentaba al Presidente y al sistema militar. Donilon se asombraba de ver
el poder político que los militares estaban ejerciendo, pero se daba cuenta de
que la Casa Blanca tenía que ser el corredor de larga distancia en esta
competencia.
“Obama continuaba
trabajando con Donilon, Lute y los demás.
Comenzó a dictar precisamente lo que quería, elaborando lo que Donilon llamó una ‘hoja de plazos y
condiciones’, similar al documento legal utilizado en una transacción
comercial. Acordó que el concepto
estratégico de la operación sería ‘degradar’ al Talibán, no desmantelarlo, ni
destruirlo ni derrotarlo. Copió al calco
las seis misiones militares requeridas para revertir el auge del Talibán.
“Pero los civiles en el
Pentágono y el Estado Mayor trataban de expandir la estrategia.
“‘Ustedes no le pueden
hacer eso al Presidente’, les decía Donilon.
‘Eso no era lo que Obama quería.
Él quería una misión más reducida.’
Pero la presión continuaba.
“‘Ponle restricciones’, le
ordenaba Obama. Pero cuando Donilon
regresaba del Pentágono venía con más adiciones, y no menos. Una de ellas era enviarle un mensaje a Al
Qaeda. ‘Eso no lo vamos a hacer’, dijo el Presidente cuando se enteró.
“Donilon se sentía como si
estuviese reescribiendo las mismas órdenes diez veces.
“Del Pentágono seguían
llegando solicitudes para misiones colaterales.
Obama seguía diciendo que no.
“Algunos continuaban ahora
apoyando la solicitud original de McChrystal de 40 000 efectivos. Era como si nadie les hubiera dicho a ellos
que no.
“‘No’, dijo Obama. La cifra
definitiva era 30 000, y mantenía la fecha de retirada de las tropas en julio
del 2011, que también sería la fecha para comenzar a transferir la
responsabilidad de la seguridad a las tropas afganas.
“Sus órdenes fueron pasadas
a máquina en seis hojas a un espacio. Su
decisión no era sólo hacer un discurso y referirse a los 30 000; esto sería
además una directiva, y todo el mundo tendría que leerla y firmarla. Ése era el precio que él iba a exigir, la
forma en que él pretendía ponerle fin a la controversia –al menos por el momento. Pero como ahora todos nosotros sabemos, la controversia, al igual que la guerra, probablemente no terminaría, y la lucha
continuaría.
“El 28 de noviembre fue
otro día dedicado al Consejo de Seguridad Nacional, encuentro en el que
participaron Donilon y Lute. El análisis
de la estrategia se convertía en el centro del universo. El Presidente y todos ellos estaban siendo
arrollados por los militares. Ya no
importaban las preguntas que el Presidente o alguien más hicieran. Ahora la única solución viable eran los 40
000 efectivos.
“Donilon se preguntaba
cuántos de los que estaban presionando a favor de esa opción iban a estar aquí
para ver los efectos de la estrategia en el mes de julio del 2011.
“La conclusión era que
todos ellos se irían, y aquí quedaría el Presidente con todo lo que esos tipos
le habían vendido.
“El debate continuaba —en
su casa y en su cabeza. Obama parecía vacilar en cuanto a los 30 000
efectivos. Le pidió la opinión a su
equipo. Clinton, Gates y Jones no se
encontraban presentes.
“El coronel Tien le dijo al
Presidente que no sabía de qué forma él iba a desafiar la cadena de mando de
los militares. ‘Si usted le dice a McChrystal, 'me estudié su valoración, pero
he decidido hacer otra cosa', probablemente usted tenga que sustituirlo. Usted no le puede decir 'hazlo a mi manera,
gracias por tu labor'.’ El Coronel quiso
decir que McChrystal, Petraeus, Mullen, e incluso Gates, estarían dispuestos a
dimitir —algo sin precedentes en el alto mando militar.
“Obama sabía que Brennan se
oponía a un gran incremento de tropas.
“Obama había heredado una
guerra con un comienzo, una parte intermedia, pero sin un final claro.
“Lute pensaba que Gates era
demasiado deferente con los militares uniformados. El Secretario de Defensa es
la primera línea de control civil del Presidente. Si el Secretario no garantizaba ese control,
el Presidente tendría que hacerlo. Lute
pensaba que Gates no le estaba prestando un buen servicio al Presidente.
“El Presidente llamó a
Biden por teléfono y le informó que quería reunirse con todo el equipo de
seguridad nacional el domingo en la Oficina Oval. Biden pidió reunirse con él primero y Obama
le dijo que no.”