“Obama convocó a los jefes del Estado Mayor a la Casa Blanca. Durante los últimos dos meses los militares uniformados habían estado insistiendo en el envío de  40 000 efectivos, pero los jefes de los servicios individuales aún no habían sido consultados.  Los jefes del Ejército, la Marina de Guerra, los Infantes de Marina y la Fuerza Aérea eran los que reclutaban, entrenaban, equipaban y suministraban las tropas para los comandantes como Petraeus y sus jefes subordinados en el terreno como McChrystal.  Estos dos últimos no asistieron por encontrarse en Afganistán.

“Obama les pidió que le propusieran tres opciones.

“James Conway, comandante general de los marines, se refirió a la alergia de los combatientes a las misiones prolongadas que se extienden más allá de la derrota del enemigo.  Su recomendación era que el Presidente no debía enfrascarse en una operación a largo plazo para la construcción de una nación.

“El general George Casey, jefe del Estado Mayor del Ejército, dijo que el retiro programado en Irak le permitiría al ejército disponer de los 40 000 efectivos para Afganistán, pero que se sentía escéptico con respecto a los grandes compromisos de tropas en estas guerras.  Para él la clave estaba en una transición rápida, pero que  el plan de 40 000 era un riesgo global aceptable para el ejército.

“El jefe de operaciones navales y el jefe de la Fuerza Aérea tenían poco que decir, pues cualquiera que fuese la decisión en Afganistán,  el impacto en sus fuerzas sería mínimo.

“Finalmente Mullen le presentó al Presidente tres opciones:

“1.  85 000 efectivos.  Esto era una cifra imposible.  Todos sabían que no se disponía de esta fuerza.

“2.    40 000 efectivos.

“3.    de 30 000 a 35 000 efectivos.

“La opción híbrida era de 20 000 efectivos o dos brigadas para dispersar al Talibán y entrenar a las tropas afganas.