“La ceremonia de
investidura de Obama el 20 de enero estuvo a punto de suspenderse. Información
de inteligencia confiable indicaba que un grupo de extremistas somalíes
planeaba atacar a Obama con explosivos. Sin embargo, toda la atención se
concentraba en el discurso de Obama y en qué diría.
“El
general Petraeus se encontraba nuevamente en Afganistán.
“Obama
convocó una reunión de su grupo nacional de seguridad el 21 de enero. La decisión clave era nombrar a Petraeus al
frente del Comando Central. Obama pidió
que se le propusieran tres opciones acerca de la guerra en Irak. Ordenó que se hiciera un estudio en 60 días
para saber ‘cómo íbamos a llegar a donde queríamos llegar’. Una de las opciones a tener en cuenta, a solicitud del Presidente, era el retiro de las
tropas en un período de 16 meses.
“Un
equipo de 80 personas comenzó a estudiar la situación de Afganistán. Se analizaron los interrogatorios a los
prisioneros, los reportes del campo de batalla, los registros financieros, la propaganda y los comunicados emitidos por los talibanes.
“Al
preguntar Petraeus qué se había encontrado, Derek Harvey, de la
Agencia de Inteligencia para la Defensa, le respondió que la
situación era como la de un ciego ayudando a caminar a otro ciego; que los
Estados Unidos tenían un gran desconocimiento acerca de la insurgencia afgana, quién era el enemigo y
dónde estaba, cómo veían ellos esta guerra y cuáles eran sus motivaciones. Se sabía
demasiado poco acerca del enemigo como para trazar una estrategia que condujese
a la victoria. Harvey trataba de revolucionar la obtención de información de
inteligencia y se dedicó por entero a ello.
Él era de la opinión de que la guerra podía ganarse, pero que el gobierno de
los Estados Unidos iba a tener que hacer grandes compromisos durante muchos años;
que quizás no iban a tener mucha aceptación entre los electores. ‘Yo creo que
la guerra en Afganistán se puede hacer, pero no se puede vender’,
expresó Harvey.
“Obama anunció que el envío
de nuevos efectivos tendría que anunciarse como parte de una nueva
estrategia. Petraeus indicó que los
objetivos no se alcanzarían sin una mayor cantidad de tropas, que no se podía contar
sólo con los ataques de los aviones no tripulados. Petraeus insistió en el envío de los 30 000
efectivos. Obama preguntó si era
necesario enviar todas esas tropas a la vez, y advirtió que era
necesario antes contar con una estrategia y que el Presidente necesitaba se le propusieran las
decisiones a tomar. El Presidente parecía entender que esta guerra no se
ganaría en uno o dos años. El Presidente abandonó la reunión para cumplir otros compromisos sin haber
tomado ninguna decisión al respecto.”