“Obama le pide a Biden que
viaje a Afganistán y a Pakistán antes de su investidura como presidente y le
pide que lleve a un Republicano. Lindsey
Graham, de Carolina del Sur, es el seleccionado.
“Biden le dijo oficialmente
al Presidente pakistaní cuál era la idea de Obama: Afganistán sería su guerra;
en breve enviaría más tropas, pero para ello necesitaba trabajar de
conjunto con Pakistán.
“Zardari por su parte
reconoció no tener tanta experiencia
como su difunta esposa, Benazir Bhutto, pero que su misión no era
diferente, y necesitaba que los Estados Unidos le ayudaran a ganar un apoyo
suficiente en el plano interno; que existía mucho anti-americanismo en el
país…”
“Biden le advirtió que para
ello era necesario que Zardari dejara de jugar en los dos bandos, pues la
CIA pensaba que había mucha información de inteligencia que estaba siendo
utilizada para alertar a los campamentos de los terroristas en contra de los
ataques de los aviones no tripulados.
“Biden y Graham partieron
hacia Kabul. Después de las elecciones
de 2004 las relaciones de Karzai con los Estados Unidos se habían tornado muy
volátiles. Con frecuencia criticaba a los estadounidenses por el número de
víctimas civiles. Las evidencias de corrupción en su gobierno y en su familia
exacerbaban las tensiones con los Estados Unidos.
“Biden le advirtió a Karzai
que no estaba interesado en hacerle la vida difícil, pero que de él dependía en
gran medida el éxito de los Estados Unidos.
“Karzai
convocó a varios miembros de su gabinete para que le informasen directamente a
Biden y a Graham lo que estaban haciendo.
A Karzai se le dijo que Obama quería ayudar, pero que esa idea de
levantar el teléfono y llamar al Presidente Obama, como él hacía con Bush,
ya no iba a ocurrir más. Biden le criticó a Karzai su incapacidad de gobernar
todo el país, su negativa a recorrer el país para crear consenso entre las
diferentes tribus, las casas suntuosas de los funcionarios
afganos cercanas al palacio presidencial, sin dudas pagadas por los
Estados Unidos. ‘Usted es sólo el alcalde de Kabul’, le dijo Biden a Karzai.
“Karzai les criticó el alto
número de víctimas civiles y Biden se comprometió a minimizarlas, pero le advirtió que tenía
que estar con ellos en esta guerra; que si ésta no era una guerra para ellos, los Estados Unidos no enviarían
más soldados. Karzai respondió que no
estaba haciendo ninguna crítica, sino haciéndoles saber que
existía un problema.
“Biden
sugirió tratar el asunto en privado, no en una conferencia de
prensa, y Karzai no estaba de acuerdo.
Las víctimas civiles eran un problema público y Biden lo había denigrado
ante los miembros de su gabinete. Karzai
advirtió que el pueblo afgano no lo iba a tolerar; que los afganos debían ser
sus aliados, no sus víctimas. El
embajador William Word intervino para
decir que la conversación había sido útil pero que demostraba que existían
frustraciones de ambas partes.
“Biden
se entrevistó con David McKiernan, el jefe de las tropas
estadounidenses en Afganistán, quien le dijo que para
ganar esa guerra era necesario el envío de los
30 000 efectivos aún pendientes desde el gobierno de Bush. Biden indagó acerca de Al Qaeda y David le
respondió que no había visto ni un solo
árabe en dos años allí. Ello confirmaba
las sospechas de Biden: Al Qaeda, el motivo principal de
esta guerra, era un problema pakistaní.
“Biden
le recomendó a Obama tomar distancia con Karzai. Graham le confesó: ‘Sr. Presidente, estamos perdiendo esta
guerra.’ Graham estaba convencido de que
era imposible ganar la guerra en Afganistán si se perdía la guerra en Irak.