“El nuevo Director de la
CIA, Mike Hayden, viaja a Nueva York para discutir con el Presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari, sobre los ataques de los
aviones no tripulados ‘Predator’ en el interior de ese país. La gran lección
aprendida en la Segunda Guerra Mundial y en Viet Nam era
que los ataques desde el aire, incluso los bombardeos masivos, no pueden ganar una
guerra.
“Los medios de prensa
pakistaníes se preocupaban por el número de víctimas civiles. Pero la muerte
accidental de pakistaníes era sólo parte de la historia.
“En una reunión que sostuvo
Hayden con el presidente pakistaní, este último le dijo: ‘Mate
a los principales. Los daños colaterales
les preocupan a ustedes, los estadounidenses. A mí no me preocupan.’ Zardari le daba así luz verde a la CIA y Hayden agradeció su
apoyo.
“En una de sus largas
conversaciones, Obama abordó el tema de Hillary Clinton
con David Axelrod, su principal asesor político y el más
cercano a él. Éste le preguntaba a Obama cómo podía confiar en Hillary. Obama contestó: ‘Creo conocerla bien. Si es parte del equipo, va a sernos fiel.’ Ella se mantuvo al lado de su esposo durante
el escándalo de Mónica Lewinsky y Obama quedó impresionado por su resistencia.
Él necesitaba a alguien con la estatura suficiente como para convertirse en un
actor principal en la escena internacional.
“La Clinton no estaba
convencida de que ese puesto sería para ella.
No existía ninguna reserva de confianza entre el equipo de ella y el de
él.
“Vinieron después los
problemas con su esposo y los contribuyentes de fuertes sumas para su
biblioteca presidencial, su fundación y la Iniciativa Global Clinton. Los abogados de Obama dijeron que estas
empresas no podían aceptar dinero si Hillary era nombrada Secretaria de
Estado. Ella reconocía que esto era un gran obstáculo pero que no
enviaría a Bill a vivir en una cueva durante cuatro u ocho años. ‘No voy a decirle que cancele las operaciones
que tiene en 26 países y que están salvando vidas’, dijo ella. ‘No vale la
pena.’ Podesta le prometió que
trabajarían en eso.
“Se preparó un discurso
donde ella le daba las gracias a Obama, por teléfono, por haberla tenido en
cuenta para el cargo, pero Podesta se encargó de que ambos no
pudieran conectarse.
“El ‘no’ de Hillary se
transformaba en un ‘quizás’. Marke Penn, el principal estratega de
su campaña, pensaba que si se mantenía en el Departamento de Estado durante ocho años, estaría en la mejor
posición para nominarse como Presidenta nuevamente. Sólo tendría 69 años, la misma edad de Reagan
cuando asumió el poder.”